



La regla principal para un buen estilo de vida yóguico es cultivar la moderación y comprometernos a contactar nuestra consciencia elevada a través de la meditación. ¿Para qué meditamos? Precisamente para volver nuestra mente clara, tomar decisiones acertadas, sentirnos felices, agradecidos y relajados. Solamente nosotros mismos podemos desarrollar estos hábitos positivos.
Kundalini Yoga nos da acceso al almacén de recursos que existe en nuestro propio cuerpo y mente. El cuerpo es el instrumento a través del cual nosotros recibimos nuestras experiencias tangibles. Frecuentemente no lo tratamos bien: trabajamos demasiado, no dormimos lo suficiente, permitimos que la tensión se acumule, tapamos nuestras válvulas. Con el tiempo, desarrollamos enfermedades crónicas, perdemos el equilibrio y la alegría de vivir.
Una práctica regular de Kundalini Yoga nos vuelve a poner en contacto con nuestras capacidades de “alto desempeño”. Empezamos poco a poco a desarrollar actitudes mentales saludables, a equilibrar trabajo y descanso, a planear nuestra alimentación. El resultado es que nuestra vida se vuelve llena de bienestar y tranquilidad y podemos disfrutarla realmente.
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